El mantenimiento en nuestra vida

En anteriores post conversamos sobre la importancia de los proyectos, y algo que va de la mano con los proyectos una vez estos concluyen son las actividades de mantenimiento para que el producto obtenido o generado pueda mantenerse en el tiempo, y así obras de artes, edificaciones, productos en general se mantienen por largos periodos; incluso todo un proceso de restauración puede convertirse a su vez en un proyecto y allí vamos entre proyectos y mantenimiento, entre mantenimiento y proyectos. Entonces mantenimiento no solo en los equipos de la industria petrolera, química, alimentaria, automotriz u otra, sino también mantenimiento en museos, escuelas y ciudades…mantenimiento en el hogar, mantenimiento de nuestra salud, mantenimiento de nuestras relaciones.

El Coliseo es un icono del imperio romano y un claro ejemplo de la importancia del mantenimiento tanto en la industria como ya lo mencionábamos, así como también en otros campos de acción; ya que es una de las arquitecturas romanas mejor conservadas.

Sin ánimos de tergiversar los términos y definiciones del mantenimiento industrial pero haciendo la analogía claramente válida para las demás áreas, hagamos una breve diferenciación entre los principales tipos de mantenimiento a modo general, ya que dependiendo del área de actuación existen sus variantes. Iniciemos con definir Mantenimiento, que de acuerdo a la Real Academia Española es el “Conjunto de operaciones y cuidados necesarios para que instalaciones, edificios, industrias, etc., puedan seguir funcionando adecuadamente”

Así tenemos un Mantenimiento Correctivo el cual corrige o repara las averías que se presentan en el momento sobre los equipos, las instalaciones, entre otros; en cuanto al Mantenimiento Preventivo se realiza por medio de revisiones y reparaciones en momentos oportunos y de forma programada y sistemática aunque el equipo no haya presentado ningún problema, permitiendo así conservar los equipos e instalaciones; garantizando su funcionamiento y fiabilidad, es decir, la probabilidad de que funcionen correctamente. Y cuando se logra pronosticar por medio del conocimiento permanente del estado y operatividad de variables específicas del equipo o instalaciones que permitan indicar posibles problemas, para entonces poder realizar acciones de rendimiento en base a un plan y reducir los tiempos de inoperatividad de los sistemas permitiendo el funcionamiento continuo de los equipos por el mayor tiempo posible, en esos casos nos referimos al Mantenimiento Predictivo.

Pero no es la intención de este artículo profundizar sobre el tema de Mantenimiento en sí, sino sobre reflexionar en cuanto a la propia acción del mantenimiento en nuestras vidas, y sobre todo en las ciudades, y cómo se relacionan la política y los sistemas de gobierno con estas prácticas tan necesarias para poder convivir armoniosamente dentro de una misma comunidad. Para ello me pasearé desde la industria, que es el espacio común de esta área donde se establecen planes de mantenimiento rutinarios, se generan y llevan a cabo órdenes de trabajo para realizar las reparaciones que se requieran y en organizaciones de altos niveles de madurez que logran establecer modelos de gestión de activos donde van más allá de la gestión del mantenimiento logrando como lo menciona Lárez (2016) en su artículo: “establecer la relación entre el plan estratégico de la organización y el sistema de gestión de mantenimiento” así como reconocer “la importancia del mantenimiento dentro del sistema de gestión de activos”

Pensemos por un momento en el hogar ¿acaso no aplicamos mantenimiento a nuestros equipos y muebles? De forma inconsciente y en algunos casos muy consciente establecemos planes rutinarios para el chequeo de los aires acondicionados, lavadora, se realizan fumigaciones, se pintan las paredes, se cambian bombillos, se pulen objetos de bronce, plata, madera, se establecen días para lavar la ropa, para plancharla, horas específicas para regar las plantas, se poda el jardín, se ordenan estantes, se eliminan desperdicios, y así vamos estableciendo rutinas, realizando diferentes actividades de mantenimiento.

Ahora nos vamos a las ciudades, específicamente en nuestro país – Venezuela – cuyo sistema de gobierno parece haberse divorciado de la palabra mantenimiento o quizás es una práctica que no figura dentro de sus políticas funcionales, y así vamos viendo como no hay ni rutinas, ni actividades de mantenimiento correctivo, mucho menos preventivo ni pensar en predictivos, por supuesto no hay presupuesto para ello generando un caos de ciudad, de comunidad, de vivir…escuelas cayéndose a pedazos, calles defectuosas que a su vez afectan a los vehículos, avenidas sin iluminación, basura que adornan los espacios públicos, días sin agua o electricidad…y un sinfín de situaciones básicas que se han convertido en extraordinarias poder mantenerlas. No es intención hablar de lo malo, pero es necesario reconocer la situación actual y la importancia del mantenimiento en nuestras vidas y cómo una situación político económica afecta al mantenimiento del hogar, de la salud, de nuestros vehículos, de las industrias y de la ciudad. Así la falta de mantenimiento nos hará establecer una serie de proyectos que permitirán volver a poner de pie nuestras ciudades, comunidades y país; sin olvidar luego implementar los mantenimientos que correspondan para asegurar un adecuado convivir.

Recordando que de igual forma debemos mantener nuestro cuerpo y las relaciones, entender que el mantenimiento es parte de nuestra vida y que ser consciente de cómo funcionan las cosas, incluyendo nuestro organismo y las relaciones, nos permitirá establecer los mantenimientos adecuados que asegurarán que funcionen correctamente alargando su vida útil. Algunas acciones que podemos comenzar a poner en práctica a la brevedad son:

  • Identifica los principales espacios donde debes aplicar actividades de mantenimiento, por ejemplo en el hogar, la salud, las relaciones interpersonales, en el trabajo.
  • Lista los principales aspectos que deben ser mantenidos
  • Utiliza una agenda para poder planificar las actividades, estableciendo tiempos y recursos, así como la frecuencia para ejecutarlas.
  • Establece las acciones a implementar, entre ellas:
    • Visita al médico una vez al año (dentista, internista, ginecólogo, etc.)
    • Realiza exámenes de sangre para monitorear las principales variables de nuestro cuerpo
    • Realiza ejercicios de forma constante
    • Aliméntate de forma balanceada
    • Realiza actividades con la familia y amistades de forma recurrente, esto ayuda a mantener buenas relaciones
    • Dedica espacio para oxigenarte,
    • Toma agua diariamente
    • Hidrata la piel
    • Lee…
    • Establece los días para la limpieza de casa, así como las fechas para las revisiones de los equipos del hogar
    • Mantén organizado los espacios de tu hogar y oficina, esto permite identificar aquellos objetos y equipos que necesiten reparaciones a tiempo.
    • ¿Y tus cuentas bancarias y deudas? También mantenlas al día así como todos los asuntos administrativos y de documentación personal
    • Estima los recursos y tiempos que necesitas para llevar a cabo dichas actividades
    • Aplica el ciclo de mejora Planificar, Hacer, Verificar y Actuar, de ese modo podrás tomar decisiones y mejorar tus planes ante las desviaciones que se presenten

Recuerda que realizar actividades de mantenimiento reducen costos de reposición, y sobre todo minimizan los impactos negativos que pueden ocasionarse sobre los sistemas a causa de la falta de dichas actividades, tener bajo control los sistemas gracias al mantenimiento volviéndolos estables permiten establecer nuevos proyectos que a su vez nos permiten crecer como Estado, como ciudad, como comunidad, como personas.

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